La tecnología no significa necesariamente progreso; ofrece oportunidades pero también comporta nuevas problemáticas:
Grandes desigualdades, pues muchos no tienen acceso a las TIC (50% del la población mundial no ha usado nunca el teléfono). Aparece una nueva brecha tecnológica que genera exclusión social.
- La propiedad intelectual de los programas informáticos y de los materiales que se colocan en Internet
- La confidencialidad de los datos de los usuarios informáticos - La privacidad de los propios espacios virtuales (correo electrónico, páginas web...)
- La responsabilidad de nuestras acciones en el ciberespacio.
- La posibilidad de anonimato al actuar en el ciberespacio, que permite la impunidad del trasgresor de las normas.
- La vulnerabilidad de los sistemas informáticos, problemas de seguridad: transacciones económicas..
- La defensa del usuario ante materiales nocivos: filtros para los más jóvenes...- Las nuevas formas de adicción y dependencia a estas tecnologías
- La posibilidad de "falsificación de uno mismo", construcción de un "alter ego" en la red- Problemas relacionados con los idiomas
- La selección de la información adecuada: buscar, valorar...
- La gestión de nuestro tiempo ante las enormes posibilidades y la enorme cantidad de información disponible- Los límites de la virtualidad frente a la presencialidad
El sostenimiento de muchas teorías que afirman que la mejor manera de poder impedir los efectos negativos de la Internet en menores de edad es prohibiendo de una manera tajante el acceso a la red virtual, consideran que es necesario, en cierta parte de esta opinión, enseñarles a estos a redescubrir las forma prácticas que durante mucho tiempo se utilizaron. En este aparte, se habla acerca de las relaciones personales directas, la investigación de temas en biblioteca y centros del saber, la posibilidad de descubrir mediante el contacto personal lo que significa una determinada parte de las ciudades o de las programaciones culturales, etc. No es una tarea sencilla cuando se ha acostumbrado en estos tiempos a los jóvenes y a los niños a hacer más uso del computador, medio que aprovechan no sólo para investigar o confrontar, sino para establecer una nueva forma de relaciones sociales.
También es cierto, y eso lo comprueban constantemente las llamadas sociedades tercermundistas, que la brecha digital ya es considerada una dificultad de orden social, porque impide que varios sectores de la sociedad logren relacionarse de manera efectiva con los adelantos electrónicos, coartándoles de algún modo el acceso a una mayor fuente de información. Se trata sin duda de una cuestión de ética, en la que es preciso establecer de la forma más equilibrada posible la necesidad de la información que tienen tanto niños como adultos, y la parte que muchas personas tienden a olvidar o a reducir en sus proporciones: el ingreso de contenido nocivo en la red.
¿Impedir el acceso total? ¿Restringirlo de tal manera que sea posible que la población adulta controle totalmente las acciones de los menores de edad en la Internet? Son cuestiones que no deben tomarse a la ligera, y que hacen parte de los nuevos retos a los que se enfrentan las directrices de la sociedad.

